El 19 de octubre de 2026, el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil intervino dos criaderos clandestinos en la provincia de Cuenca. Dentro había 41 perros hacinados en jaulas, en contacto directo con sus propios excrementos y con el agua en mal estado.
Ninguno de los animales había recibido la vacuna antirrábica ni los tratamientos de desparasitación obligatorios. Los responsables anunciaban los cachorros en portales de venta por internet sin tener la licencia de actividad ni la declaración de núcleo zoológico que exige la ley.
🔎 La investigación empezó por un aviso ciudadano. No fue una inspección rutinaria ni una denuncia de una protectora: alguien vio algo y lo contó. Esa es la parte de esta noticia que más conviene recordar.
Las razas que había dentro
Chow chow. Bichón maltés. Caniche. Entre otras.
Ninguna de ellas está en la lista de razas potencialmente peligrosas. Ninguna necesita bozal para salir a la calle. Ninguna obliga a su dueño a sacarse una licencia, a contratar un seguro de responsabilidad civil ni a pasar un psicotécnico.
Lo que esto dice de verdad
A Maya le exigen bozal, licencia y seguro por pertenecer a una raza. A estos 41 perros los tenían amontonados entre excrementos por pertenecer a una raza que se vende bien.
El sufrimiento no estaba del lado de los perros a los que la ley señala. Estaba del lado de los que se compran.
Cómo funciona el negocio
Lo de Cuenca no es un caso aislado, es un patrón que se repite y que la Guardia Civil lleva años destapando:
- En Ciudad Real, la operación Zaciela II investigó a tres personas por estafa, falsedad documental e intrusismo profesional, con un veterinario implicado en la trama.
- En Valencia, la operación MEIGA 3C-PETSHAY desarticuló una red que vendía por internet falsos caniches toy con documentación falsificada.
El esquema es siempre parecido: cría sin control en instalaciones que no existen sobre el papel, cachorros separados demasiado pronto de la madre, cartillas manipuladas y venta a través de anuncios online donde el comprador nunca pisa el lugar.
Cómo reconocer un criadero ilegal antes de comprar
Si alguien de tu entorno está a punto de comprar un cachorro por internet, estas son las señales que debería mirar:
- No te dejan ver a la madre. Es la señal número uno. Un criador legal te la enseña sin que se lo pidas.
- La entrega es en un sitio neutro. Un aparcamiento, una gasolinera, "a mitad de camino". Nunca en las instalaciones.
- No tienen número de núcleo zoológico. Es obligatorio y se puede pedir. Si no lo dan, no existe.
- Ofrecen muchas razas distintas a la vez. Un criadero serio se dedica a una o dos, no a un catálogo.
- El precio está por debajo del mercado y hay prisa. "Me queda el último", "tengo a otra persona interesada".
- El microchip no está registrado a nombre del vendedor, o directamente el cachorro no lo lleva.
Qué hacer si ves uno
Avisa al SEPRONA de la Guardia Civil, llamando al 062 o acudiendo al cuartel más cercano. Apunta la dirección, guarda el anuncio y la conversación con el vendedor, y haz fotos solo si puedes hacerlo sin exponerte.
Funciona. Los 41 perros de Cuenca están fuera de esas jaulas porque alguien avisó.
Lo que va a cambiar (y lo que va a tardar)
El nuevo Reglamento (UE) 2026/1818, de bienestar de perros y gatos, está escrito en buena parte contra este negocio. Su artículo 21 obligará a que todo anuncio de venta online lleve una advertencia de tenencia responsable y un código de verificación que el comprador pueda comprobar en un sistema público y gratuito.
El problema es el calendario: para criadores y vendedores no entra en vigor hasta el 31 de agosto de 2030. Hasta entonces, la única barrera real sigue siendo que la gente deje de comprar.
🐾 Y mientras tanto, hay otra opción que funciona desde hoy. Miles de perros esperan familia en las protectoras de España. No hay lista de espera, no hay intermediarios y no hay nadie criando en una nave para abastecerla.